Política de Alcohol

politica de alcoholLas políticas públicas que rigen la fabricación, venta y consumo de alcohol y la respuesta social a los problemas relacionados con el alcohol son una obligación que debe ser establecida por el Estado y los gobiernos locales. Por lo tanto, en los tiempos actuales se hace necesario enfocar el consumo de alcohol como una prioridad del gobierno nacional, considerando que uno de los mayores problemas en el mundo lo constituyen las lesiones relacionadas al consumo irresponsable, inapropiado y abusivo del alcohol, siendo consideradas las de mayor impacto las relacionadas a las diferentes manifestaciones de la violencia y los accidentes de tránsito, todos relacionados con el alcohol, que no han sido adecuadamente atendidos en la región.

Numerosas investigaciones, basadas en evidencias, han demostrado que el consumo de alcohol y los patrones de ingesta en las Américas se hallan ya en niveles perjudiciales, superando las medias globales para muchos problemas relacionados con el alcohol. Además, han demostrado que el consumo perjudicial y peligroso del alcohol causa muerte prematura, enfermedades y discapacidad, como también muertes violentas, lesiones intencionales y no intencionales, particularmente en los jóvenes y, peor aún, a terceras personas que no son bebedoras.

En muchos países hay un significativo consumo de alcohol no registrado, y la producción y el consumo de alcohol registrado es alto y en niveles crecientes.

El daño causado por el consumo nocivo del alcohol es un problema para los países, y para la región de las Américas. A pesar de las diferencias culturales entre las naciones, crean una fuerte carga económica social, pues el alcohol interactúa con la pobreza, agravando la problemática para las poblaciones vulnerables como indígenas, migrantes, niños de la calle, embarazadas, entre otros, que sufren desproporcionadamente las repercusiones negativas del alcohol.

Las amenazas por el aumento de la disponibilidad y accesibilidad de las bebidas alcohólicas, acompañadas de una intensa publicidad, promoción y patrocinio del alcohol, llegan a los jóvenes, y están afectando a los esfuerzos para reducir y prevenir el consumo del alcohol en los menores de edad, creando esto serios problemas a la salud pública y a otras instancias involucradas.

Paraguay no escapa a la realidad existente tanto en la región como en otras partes del mundo y, conscientes de la existencia de evidencias irrefutables acerca de la efectividad de estrategias y medidas tendientes a reducir el consumo de alcohol y daños relacionados, los abordajes relacionados con el consumo nocivo del alcohol deben incluir diferentes modelos y estrategias para la reducción de daños sociales y a la salud.

Durante la 63ª Asamblea Mundial de la Salud A63/13, en el punto 11.10 del orden del día provisional del 25 de marzo  de 2010, el Consejo adoptó la resolución EB126.R11, en la que recomendaba a la Asamblea de la Salud que hiciera suya la estrategia mundial para urgir a los Estados miembros a que desarrollen, implementen y evalúen las estrategias y programas efectivos para reducir las consecuencias negativas a la salud y a la sociedad del consumo nocivo del alcohol.

Según la OMS/OPS, existen razones cruciales para considerar al alcohol una urgente prioridad de salud pública en las Américas, pues en esta región las estadísticas de morbilidad y mortalidad relacionada al alcohol, consumo y patrones de consumo del mismo y trastornos derivados de su uso han superado los promedios en relación al global.

El Ministerio de Salud tiene un papel crucial que desempeñar en la concertación con los demás ministerios y secretarías de gobierno, además de las partes interesadas, para formular y aplicar eficazmente las políticas.

También debe velar porque la planificación y la aplicación de las estrategias e intervenciones de prevención y tratamiento se coordinen con las correspondientes a otros problemas de salud conexos de alta prioridad para la salud pública, como el consumo ilícito de drogas, las enfermedades mentales, la violencia y los traumatismos, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la tuberculosis y el VIH/sida.

Las razones expuestas justifican la elaboración de esta política nacional del consumo nocivo de bebidas alcohólicas.

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