Dic 01

SANDÍA Y MANGO, FRUTAS ESTRELLAS DEL VERANO

Típicas de la estación, son opciones refrescantes, hidratantes y con pocas calorías.
Ayudan a mantener el cuerpo sano, mediante su aporte de vitaminas y minerales.

Profesionales de la Dirección de Vigilancia de Enfermedades Crónicas no Transmisibles del Ministerio de Salud recuerdan las importantes propiedades de dos de las frutas estrellas del verano: el mango y la sandía.

Sandía

Es una fruta típica de la estación de verano, muy refrescante, hidrata, sacia, aporta muy pocas calorías, es antioxidante, contiene aproximadamente 93% de agua. Se consume cruda y aporta muy pocas calorías al organismo, al igual que vitaminas y minerales.

• Es una fuente importante de licopeno.

• Reduce la tensión arterial en pacientes con hipertensión, gracias a su elevado contenido de citrulina, un aminoácido no esencial que se convierte en arginina una vez en el organismo humano y que se encuentra principalmente en la parte blanca que rodea la pulpa.

• Contiene propiedades depurativas.

• Contiene 1,5 veces más licopeno que los tomates.

• Antioxidante.

Mango

Es una fruta de elevado valor biológico, pulposa y jugosa. La mejor manera de disfrutar del mango y de sus propiedades nutricionales es comiéndolo al  natural.

• Su ingesta diaria puede ayudar a prevenir cáncer de seno, de la sangre (leucemia), de próstata y de colon.

• Combate la sequedad ocular.

• Tiene acción beneficiosa en  la piel, la vista, el cabello, las mucosas, los huesos y el sistema inmunológico, por su contenido en vitamina C y A.

• Ayuda a la absorción de  hierro, la formación de glóbulos rojos, colágeno, dientes y huesos.

• Es rico en fibra, ayuda a reducir el colesterol malo en la sangre. También ayuda a restringir las actividades de una hormona llamada leptina.

Para disminuir el riesgo de enfermedades crónicas, es importante dinamizar la cultura de la salud, mediante la realización de actividad física de al menos 30 minutos, tres veces por semana; y mantener una alimentación saludable que incluya la ingesta diaria de cinco porciones de frutas y verduras y la buena hidratación corporal, bebiendo 2 litros de agua por día.