Dionicio y Sonia nacieron con cuatro días de diferencia, en el año 2003. Él, en el Dpto. de San Pedro; ella, en Itapúa. Probablemente no se hubieran conocido, pero los kilómetros se redujeron a medio metro desde el momento en que tomaron asiento para recibir sus tratamientos médicos. Se hicieron amigos y, hace pocos días, celebraron sus 15 años.
En el albergue del Hospital Pediatrico Ninos de Acosta nu se vivieron dos dias de fiesta, en tan solo una semana. Dionicio y Sonia fueron sorprendidos, el dia de sus 15 anos, por el personal de salud, de educacion y por sus amigos. El desafio de la Lic. Ursulina Aquino, trabajadora social y encargada del albergue hospitalario era conseguir para los agasajados un ambiente agradable, que pudieran sentir calor hogareno, pese a la distancia que los separaba de sus familiares. Tuvo en cuenta hasta el mas minimo detalle para dar, a los que ella considera unos hijos mas, en recuerdo perdurable. Aquino involucro a su marido, hizo que tomara la responsabilidad de ambientar y decorar los espacios para ambos jovenes. El menu fue elaborado por las madres -usuarias del albergue- con las donaciones recibidas de varios colaboradores. Los recuerdos, que consistian en portarretratos de palitos de helado, fueron hechos a mano, por Dionicio, el recibio la ayuda de su mama para la confeccion de almohaditas rusticas que posteriormente fueron repartidas a los invitados. Los postres tradicionales, la mesa de golosinas, los globos, las telas, la torta, la mezcla de colores y aromas, todos estos elementos ubicados con delicadeza deleitaron la vista de los cumpleaneros. Los jovenes se mostraron entusiasmados al compartir con sus amigos -todos ellos pacientes del hospital con los que comparten sus dias-, con sus profesoras del aula hospitalaria, personal de salud y, otras personas allegadas. Los invitados cantaron con fuerza â€Å“feliz cumpleanosâ€, los sacaron a bailar el vals e hicieron mucho bullicio; el desafio de logar un bello recuerdo, habia sido logrado. Sonia, llego al hospital, hace tan solo unos meses, aun le cuesta asimilar el cambio de vida que le toco vivir desde que cerro la puerta de su casa para abrir la del Hospital Pediatrico; a diferencia de Dionicio, que aun siendo muy pequeno salio de San Pedo, y ya se esta acostumbrado a las actividades hospitalarias. Ambos jovenes cumplen con las indicaciones medicas y van ganando batallas. El camino no siempre es corto y facil, pero resulta menos complicado cuando la medicina no solo va direccionada al cuerpo, sino tambien al bienestar emocional.
