Semana Santa: recomendaciones para pacientes crónicos

  • Se insta a las personas con obesidad, diabetes, hipertensión arterial o que padezcan alguna otra patología crónica, a no descuidar su salud en estos días santos, y seguir con las indicaciones farmacológicas y nutricionales del médico tratante.


La Semana Santa es una de las festividades religiosas más importantes y, en nuestro país, es la época en la que existe una mayor oferta de alimentos ricos en hidratos de carbono, grasas saturadas y muy calóricos. Por esta razón, se recomienda a la población cuidar la salud evitando los excesos alimentarios durante estos días de reflexión.

Hay que tener en cuenta que las personas con enfermedades crónicas de base, como obesidad, diabetes, hipertensión arterial u otras afecciones, deben cuidar aún más la alimentación para evitar descompensaciones, que como consecuencia podrían traer problemas de salud aún mayores.

Se aconseja comer con moderación. Disfrutar de la comida tradicional como la chipa, sopa, chipa guasu y otros sabrosos platos de forma equilibrada, para evitar que el cuerpo no se resienta.

La clave para disfrutar de estos días santos es tratar de mantener una alimentación planificada, además de no descuidar la actividad física, cuya práctica es fundamental para mantener niveles óptimos de presión arterial, peso y glicemia, además de un sinfín de beneficios.

El Departamento de Factores de Riesgo, dependiente de la Dirección de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles, recomienda:

  • Al preparar los alimentos, reducir el consumo de sal y utilizar en su reemplazo hierbas y especias naturales como orégano, laurel, ajo, romero, limón y otros, para realzar el sabor de las comidas.
  • Incluir en la dieta habitual el consumo de todos los grupos de alimentos, respetando la variedad, proporción y equilibrio. Incorporar diariamente frutas y vegetales, 5 porciones al día, de diferentes colores, tal como lo recomienda la OMS.
  • Incluir proteínas, carnes magras, huevos y lácteos descremados.
  • Incorporar alimentos ricos en fibras como semillas, legumbres y frutos secos.
  • Mantener la hidratación: Beber de 2 a 3 litros de agua al día. También se puede consumir agua saborizada de forma natural, con rodajas de frutas (limón, naranja u otra). Recordar que la ingesta de mate y tereré no reemplaza el consumo de agua.
  • Reducir la ingesta de bebidas gaseosas, azucaradas y alcohol.
  • Reducir el consumo de alimentos procesados e industrializados como snacks, golosinas, papas fritas, facturas, galletitas, frituras, ya que tienen nulo o bajo contenido de nutrientes y no aportan beneficios nutricionales al organismo.
  • También se recomienda mantener la actividad física durante esta pausa de Semana Santa, reduciendo al máximo el tiempo sedentario (sentado o recostado durante el día) e incorporando diversas formas de movimiento, como la práctica de deportes, caminatas o ejercicios en el hogar. La meta es acumular al menos 30 minutos diarios de actividad física. 

Se solicita a aquellos pacientes que se encuentran bajo medicación seguir estrictamente las indicaciones de su médico tratante.