- Médicos del departamento de Cardiología del Hospital General Pediátrico “Niños de Acosta Ñu” anunciaron el alta del paciente número 22 que recibió un trasplante de corazón en la institución.
“Hay un corazón compatible”. La noticia que llegó el 31 de marzo marcó el tramo final de un proceso clínico de alta complejidad que atravesó un adolescente de 15 años, quien había ingresado al hospital a causa de una miocardiopatía dilatada severa y con riesgo vital elevado. En febrero fue internado en la Unidad de Cuidados Intensivos Cardiológicos y, ante la gravedad del cuadro, el quipo decidió implantar un corazón artificial el 10 de marzo como medida puente hasta la llegada de un órgano compatible. Veintiún días después apareció el donante, lo que activó una logística contrarreloj que culminó con el trasplante cardiaco a finales de marzo. Tras la cirugía, el paciente requirió asistencia con ECMO hasta lograr la recuperación progresiva de la función del nuevo corazón. La jefa de Cardiología, Dra. Nancy Garay, explicó que el resultado demuestra el trabajo coordinado de los equipos quirúrgicos, clínicos y de cuidados intensivos, y subrayó que este tipo de procedimientos se realizan en pocos centros con resultados comparables. También recordó que la donación de órganos en edad pediátrica sigue siendo un desafío, ya que no se encuentra dentro de la Ley Anita y que depende del consentimiento de padres o tutores legales, por lo que insistió en la necesidad de conversar sobre el tema en familias, escuelas y espacios de trabajo. El jefe de Cirugía Cardiovascular, Dr. Marcos Melgarejo destacó que el Acosta Ñu es el único del país con experiencia en el uso del corazón artificial pediátrico y que el adolescente se convirtió en el paciente número 14 conectado a este dispositivo y en el trasplante cardiaco pediátrico número 22 realizado en la institución desde el 2012. Señaló además que actualmente cuatro pacientes continúan en lista de espera y recordó que el trasplante representa la última alternativa terapéutica para quienes padecen enfermedades cardiacas terminales. Antes de abandonar el hospital, el equipo de cardiología, con globos y carteles, despidió al adolescente, quien agradeció la atención recibida, cerrando una etapa que ahora permite la recuperación progresiva en su hogar junto a su familia.
