• La enfermedad alimentaria es provocada por una toxina bacteriana (Clostridium botulinum) que se encuentra en alimentos mal conservados o enlatados en forma casera y ataca directamente el sistema nervioso central.
El botulismo alimentario es una intoxicación grave y poco frecuente provocada por una toxina bacteriana (Clostridium botulinum). Ataca directamente el sistema nervioso central. Puede causar parálisis muscular y poner en riesgo la vida si afecta a la respiración, por lo que se considera una emergencia médica. La bacteria vive en el suelo y el agua, pero el peligro real aparece en alimentos mal conservados o enlatados de forma casera, donde no hay oxígeno: en el interior de frascos cerrados, latas o empaques al vacío. Transmisión El botulismo no se transmite de persona a persona, pero si a través del consumo de alimentos mal conservados o mal procesados. Signos y síntomas de alerta Los síntomas aparecen entre 6 y 36 horas después de comer el alimento contaminado, incluso puede retrasarse unos días. En adultos: Visión doble o borrosa y párpados caídos. Boca seca y mucha dificultad para tragar o hablar. Debilidad que empieza en la cara y el cuello, y baja hacia los brazos y piernas. Dificultad para respirar. En bebés (menores de 1 año): Estreñimiento fuerte. Llanto muy débil. El bebé pierde fuerza en el cuerpo y se nota flácido Dificultad para mamar o tomar el biberón. Cuándo buscar atención médica Ante el primer síntoma o sospecha de botulismo, o consumo de una conserva de dudosa calidad o procedencia, acudir de inmediato al establecimiento de salud más cercano. Prevención Al comprar enlatados Revisar el envase. Que la lata no esté dañada (hinchada, abollada, oxidada o con pérdidas). Controlar la fecha de vencimiento. Al consumir conservas Hervir antes de comer, de 10 a 15 minutos. Mantener refrigeradas las conservas abiertas y al vacío durante el plazo que establezca el fabricante. Descartar el alimento si: Tiene mal olor, por más leve que sea. Cambia de color o tiene moho. Presenta burbujas, espuma o gas al abrir el envase. Nunca probar el alimento si presenta cualquiera de estas características. Cómo prevenir el botulismo Asegurar la higiene de alimentos Lavar muy bien las frutas y verduras antes de consumirlas y guardarlas. Almacenar correctamente Una vez abierto un alimento enlatado, pasar el contenido sobrante a un recipiente limpio de vidrio o plástico y guardarlo en la heladera. Nunca dejar el alimento en la lata abierta ni refrigerarlo así. Al preparar aceites caseros con ajo o especias, guardarlos siempre en la heladera. Utilizar el producto antes de los 4 días. Excluir la miel en bebés Nunca dar miel (pura ni mezclada) a niños menores de un año, por la inmadurez de su sistema digestivo. Elegir con criterio seguro Al comprar productos envasados, verificar Fecha de Vencimiento y Registro Sanitario (R.E. / R.S.P.A.), esto garantiza que el alimento fue controlado por la autoridad sanitaria. Desechar el envase dañado, abollado, oxidado, hinchado o que al abrirlo despida gas, burbujas o tenga olores extraños. Alimentos de mayor riesgo Según el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN), las conservas, escabeches y encurtidos caseros que no se prepararon con la higiene o la cocción suficiente aumentan el riesgo. En cuanto a los alimentos envasados, las latas o frascos hinchados, golpeados o vencidos deben ser descartados. Si se adquiere embutidos y pescados enlatados o en conserva siempre deben ser productos que cuenten con registro sanitario y se debe evitar aquellos de origen desconocido o dudoso (sin etiqueta, registro sanitario, sin detalles de ingredientes o datos del elaborador).
