Accidentes: motociclistas y peatones encabezan ranking de muertes

Según cifras oficiales, en el 2017 se registraron 672 motociclistas y 252 peatones fallecidos. Por cada motociclista que sobrevive a los accidentes graves, el Estado gasta alrededor de 300 millones de guaraníes.


Estadísticas cerradas del año 2017, del Programa Nacional de Control de Accidentes y Lesiones por Causas Externas, señalan que fueron reportadas unas 1.198 defunciones relacionadas a siniestros viales, y el mayor porcentaje se concentró en la franja masculina, en jóvenes de 20 a 24 años, con 187 fallecidos. En el grupo adolescente, de 15 a 19 años, se contabilizaron 157 casos, 137 en jóvenes de 25 a 29, y 119 muertes en adultos de 30 a 34 años. De todos los siniestros viales reportados ese año, el 84 % corresponde a hombres.

Las defunciones se localizaron principalmente en Asunción, Central y Alto Paraná, y fueron protagonizados en su mayoría por motociclistas. El 52,5% de estas muertes se dio en el momento y lugar del siniestro (la calle). De acuerdo con datos proporcionados por el Programa, 672 fallecidos (58%) fueron motociclistas, 252 (21,8%) fueron peatones, 174 (15%) automovilistas, 10 (0,9%) muertes se produjeron por percances en camiones, 6 (0,5%) en ómnibus y 84 (7,3%) en otros medios.

Estado gasta unos G. 300 millones por cada motociclista accidentado grave

Según lo reportado por el Hospital de Trauma, quienes logran sobrevivir a un accidente en moto pasan mínimo 12 días en terapia intensiva. Un paciente con traumatismo de cráneo grave, con un promedio de estadía en internación esa cantidad de tiempo, le cuesta al Estado paraguayo entre 200 y 300 millones de guaraníes.

Este tipo de accidentes genera todo un problema social, atendiendo a que el mayor porcentaje de los fallecidos corresponde a la franja adulta joven que, por lo general, es el sustento del hogar, dejando a sus familias enlutadas y sin la fuente de ingresos. Pero en el caso de los que quedan con secuelas, la situación es aún más delicada, teniendo en cuenta que muchos de ellos acaban postrados, requiriendo una atención especializada, inclusive por el resto de sus vidas.